UN POCO DE HISTORIA
Restaurante Borsalino, es un referente, pionero y clásico entre clásicos en el litoral de la costa murciana, mas concretamente en La Manga del Mar Menor, dando el toque francés a este lugar desde finales de los 60 (1968).
Con tres generaciones en su haber, remontando desde que su antecesor Gabriel Sixou , junto a su hijo José Sixou, estaban a cargo de los fogones del restaurante François Villon, une Caveau del siglo XII en el barrio parisino de Les Halles.
Desde media tarde hasta el alba, atendía a una clientela bohemia que, al cierre de los teatros, adquiría tintes gloriosos con artistas entre sus clientes como Françoise Sagan, Michelle Morgan etc, y como no los emblemáticos Jean Paul Belmondo y el mítico Alain Delon máximos representantes del cine francés que en tanto estaban en boga en ese momento y que no tardaron mucho en establecer una entrañable amistad con la familia, motivo por el cual dieron el nombre del restaurante de tan celebre película, Borsalino, la primera parte y Borsalino & Co, la segunda parte.
Protagonizada por este dúo de galanes de esa época chic, dirigidos de la mano del director Jacques Deray.
Todo ello y después de un cúmulo de circunstancias y tras conocer y enamorarse de estas idílicas playas que rodean La Manga, José con ayuda de su padre decidieron abrir el primer restaurante, divulgando con mucho empeño lo que mejor sabían hacer, para unos amantes de la gastronomía de la cocina tradicional francesa.
Con el tiempo José, dejaría el arte culinario para pasar a dirigir como gerente junto con su esposa Danielle, dándole carisma, personalidad y estilo al local. Dejando a Gabriel junto con su nuevo y fiel discípulo Pedro Pérez Pérez, dotado de dinamismo y eficacia tal, que hasta nuestros días sigue demostrando, junto con los herederos del legado familiar Stephane y Lorenzo.
El restaurante refleja en su máxima expresión el ambiente parisino gastronómico, desde su decoración hasta su elaborada cocina, que con los años han ido incluyendo algunos platos regionales.
Con un emplazamiento que ofrece unas vistas únicas y excepcionales en primera línea del mediterráneo.
Su clientela es fiel, tanto los adeptos como los que vienen por primera vez, cosmopolita y generacional, y siempre vuelve para degustar unas opciones muy concretas, cubriendo desde una comida de negocios hasta una cena romántica a la luz de las velas . Su cocina tiene calidad e identidad.
El esmero en los mínimos detalles, su ambiente afrancesado y la cercanía del mar hacen de Borsalino un restaurante demandado, único en su sector y categoría dotando de ese privilegio a quienes nos visitan año tras año , y lo que es sumamente apreciable, la personalidad unida a su dilatada experiencia que es su mejor garantía.



